¿De pintxos por Donostia? No, en el KutxaEspacio y en el Aquarium.

Hoy nos hemos ido a Donostia. ¡¡Ha hecho un frío que pelaba, pero nos lo hemos pasado de miedo!!

En el KutxaEspacio de la Ciencia hemos podido levantar 200 kg con una sola mano, nos hemos tumbado en una cama de faquir y sentido más de 7000 clavos en nuestra propia piel,  hemos observado y sentido la electricidad que circula a través de una esfera de cristal llena de plasma. El péndulo de Foucault, que aunque su movimiento de vaivén no variaba, nos ha permitido comprobar que la tierra gira, y… otros muchos experimentos nos han ayudado a conocer la Ciencia desde otro punto de vista.

Después en el taller  del “Mundo celular”  nos hemos acercado al mundo de las células, en el que hemos repasado los  distintos tipos celulares, con formas y funciones muy diversas. Además, siguiendo sencillos protocolos de laboratorio, hemos manipulado, preparado y observado  muestras biológicas al microscopio.

Aunque Ir “De Pintxos” por San Sebastián es una de las cosas más agradables que se puede realizar en una visita a la ciudad, hoy nosotros nos hemos decidido por sentarnos a comer en uno de los muchos restaurantes de la Parte Vieja. Tras una buena comida hemos ido al Aquarium, otro viejo conocido nuestro.

En la visita general guiada por los acuarios, hemos conocido las cuatro especies de tiburones que viven en este Aquarium, su biología y algunas curiosidades de estos animales. También, nos han explicado las características biológicas de las ballenas, haciendo hincapié en la ballena franca ( Eubalaena glacialis glacialis), resaltando la importancia de la ballena en la historia de nuestro pueblo. Podíamos hablar de las medusas, langostas, lubinas,…. ¡Pero mejor es verlo! Porque una imagen vale más que mil palabras.

Hemos terminado el día realizando  la disección de un pez teleósteo, la caballa. Aunque el guión de la práctica lo podéis encontrar en este enlace, vamos a recordar los pasos principales:

1.- Introduce el pez en la cubeta de disección y obsérvalo detenidamente tratando de reconocer las partes más importantes de su anatomía externa.

2.- Después de hacer un corte rectangular en un lado, retiramos el trozo de musculatura y observamos las vísceras del pez.

 

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Preparación e identificación de las estructuras de un cráneo de cordero

Después del FRACASO del conejo….. Lo hemos vuelto a intentar. Esta vez, utilizando cabezas de cordero.

Agrupados en parejas, hemos limpiado un ejemplar de cráneo de cordero.  Y tras eliminar toda la carne y blanquear los huesos, cada grupo de prácticas ha montado su propio cráneo y, en una fotografía del mismo, deberá reconocer las estructuras indicadas y responder a las cuestiones que aparecen en el guión de prácticas.

A continuación podéis ver el cráneo original y el final. Aunque este cráneo fue más fácil de limpiar que el esqueleto del conejo, como hubo que cocerlo en casa, las amas se mosquearon con los hijos e hijas y como no… con el que menos culpa tiene, conmigo. ¡ Todo sea por la Ciencia!

Si el principio y el final son importantes, no lo son menos mis chicas y chicos. No sé si serán buenas químicas, forenses, biólogas, o médicos, pero lo que sí tengo claro es que futuro como carniceros y pescaderas, ya tienen. Sólo hay que ver algunas de las poses.

¿Más fotos? Como siempre en el álbum de Picasa.

Disección de la caballa (Scomber scombrus)

La caballa  o también conocida como xarda (Scomber scombrus) es una especie muy parecida al verdel, muchas veces se confunde. De igual forma y características que este, es un poco más oscura con las rayas negras un poco más regulares. La caballa es un pez teleósteo perteneciente a la familia de los escómbridos, orden de los peciformes. Abunda en el océano Atlántico y en el mar Mediterráneo siendo objeto de una fuerte pesca debido a su apetecible carne.

Características

  • En invierno permanece a 170 metros de profundidad, pero con el buen tiempo, sube a la superficie. 
  • Cuerpo alargado y comprimido, cubierto de pequeñas escamas. En la cabeza no tiene escamas.
  • Tiene dos aletas dorsales bien separadas, con unas aletas pectorales cortas, y una aleta anal seguida de siete aletillas. Su aleta caudal homocerca, está precedida por una hilera de pequeñas aletas.
  • Su coloración es blanca en la panza y posee rayas verticales de color azul oscuro o negro en el lomo.
  • En el desove, producen entre 300.000 – 400.000 crías, por lo que no hay ninguna razón biológica en particular que explique la considerable disminución de las poblaciones.
  •  La caballa puede llegar a medir 50 centímetros y pesar 3 kilos. Sin embargo, lo más frecuente es que su longitud esté en torno a los 30 centímetros y su peso sea de unos 250-300 gramos.

En estas fotos podéis ver a nuestros invitados para la práctica de hoy.

La disección de un pez no es en principio un trabajo difícil; sin embargo, dos factores pueden complicar la tarea:

1.- El tamaño del pez. Para eliminar este primer problema elegimos unas caballas “elegantes”. Se las podía meter mano.

2.- Y la pericia de la persona que la realiza.  Sobre esto mejor no hablar, ni los pescateros/as más habilidosos se pueden comparar con nosotros “destripando” animalillos.

Resumiendo, en esta práctica, hemos realizado un corte por la parte ventral de la caballa desde la papila ano-genito-urinaria hasta la zona dura ubicada en la parte inferior de ambos opérculos, con cuidado para no romper los órganos internos. Hemos abierto una ventana lateral, cortando sólo piel y músculos, hasta dejar al descubierto todos los órganos internos de la cavidad abdominal.

Entre las estructuras internas que hemos visto, podemos destacar el hígado, el estómago y el intestino delgado, los mesonefros (riñones), los ciegos pilóricos, el corazón (con su aurícula, ventrículo y seno venoso o auricular) y las gónadas.

Además hemos podido observar las escamas al microscopio. Dado que las escamas de los peces óseos crecen al mismo tiempo que el animal, pudiendo observarse estrías concéntricas de crecimiento,  hemos intentado predecir la edad del animal. Si queréis el guión de la práctica lo podéis descargar de aquí.

La verdad es que por las guarradas que hicieron con la pobre caballa, yo diría que se lo pasaron bien. En este álbum de Picasa podéis ver algunas de sus “obras de arte”.

Para reforzar lo aprendido en esta práctica, después del puente, volvimos a recordar nuestros años de la infancia y nos dedicamos a “los recortables”. Montamos el pez que EducaMadrid ha puesto en su página web. Aunque luego les dará vergüenza reconocerlo, se lo pasaron como crios. ¡Un rato divertido!….. Y luego, examen de Historia.

Las láminas, en blanco-y-negro y en color, y la clave para identificar las estructuras las podéis descargar desde los enlaces. Algunos de mis alumnos se ha entretenio en colorearlas, veréis que están bastante bien. ¡Muy bien, Állvaro!

Preparación y montaje del esqueleto del conejo

Después de haber extraído todas las vísceras y toda la carne que pudimos sin dañar los huesos, teníamos que preparar el esqueleto. Lo primero que hicimos, bueno lo hice yo, fue cocerlo para facilitar la eliminación de la carne. Quitamos, manualmente, toda la carne y, cuando estaban prácticamente limpios los huesos nos ayudamos con el agua del grifo. Tuvimos especial cuidado para no confundir ni mezclar los huesos. Para ello, los colocamos en bolsas y recipientes diferentes.

Esta operación produce, naturalmente, olores desagradables, por lo que es conveniente llevarla a cabo con el laboratorio ventilado y con paciencia.

Terminada la limpieza manual, para eliminar todos los restos de carne -algunas partes del esqueleto fueron difíciles de limpiar- bañamos los huesos en lejía. Aquí empezaron los problemas, primero algún visitante “no habitual” del laboratorio nos movió todas nuestras preparaciones, con lo cual el siguiente trabajo se complicaba un poco. Después, nos pasamos de tiempo y dejamos demasiadas horas los huesos en la lejía, cuando los sacamos estaban quebradizos y difíciles de trabajar.

¡Menudo chasco! Todo el trabajo del viernes perdido. ¿Creéis que nos hemos desanimado?  Ni pensarlo, después del puente volveremos a intentarlo, esta vez bañaremos los huesos en una disolución de agua oxigenada, durante cuarenta y ocho horas. Luego someteremos los huesos a la acción del sol hasta que queden totalmente secos y blancos.

Ya os contaremos. ¡A la segunda va la vencida!