Rompecabezas con huesos (En construcción)

Los esqueletos no son tan distintos como podría parecer a simple vista.

La observación cuidadosa de la naturaleza ha puesto de manifiesto las similitudes entre muchos seres vivos.  Esto nos ha permitido clasificar a los seres vivos siguiendo criterios de afinidad morfológica bastante evidentes. Pero, ¿por qué las patas de los corderos, terneras y cerdos se parecen tanto? Es verdad que no tienen el mismo número de dedos, pero su distribución ósea es muy parecida.

En estas tres prácticas hemos podido realizar un estudio comparativo del esqueleto de las patas de estos tres mamíferos. Hemos podido responder a las preguntas: ¿por qué se parecen? y ¿por qué se diferencian?

Aunque pertenecen a especies tan distintas, presentan un gran parecido. Todos los vertebrados han evolucionado de un ancestro común, sin embargo, a medida que los organismos han ido evolucionando, van apareciendo las diferencias morfológicas y anatómicas características de cada especie.  La morfología de estos huesos es muy parecida ya que ocupan una posición parecida en el organismo y desempeñan una función anatómica similar. A pesar de ello, pequeñas diferencias de tamaño, forma, peos, etc. Son suficientes para identificar a un ser vivo determinado.

El número de dedos que tienen los animales vertebrados es muy variable. Aunque la pentadactilia (5 dedos) es lo más generalizado, no todos los mamíferos presentan este número de dedos.  Mientras que los cerdos (orden artiodáctilos, suborden suiformes) tienen 4 dedos en las dos patas, pero con los dos dedos centrales están mucho más desarrollados que los otros, las vacas y ovejas (orden artiodáctilos, suborden rumiantes) presentan dos dedos en cada una de sus patas.

La estructura básica de todas las patas es el quiridio, estructura  que apareció en la segunda mitad de Devónico cuando algunos peces pulmonados de aletas lobuladas (sarcopterigios) abandonaron paulatinamente la vida acuática para originar a los anfibios.  El quiridio está formado por un hueso largo cuyo extremo anterior articula con la cintura escapular o cintura pelviana, y el posterior con un juego de dos huesos en paralelo, que a su vez lo hacen con un conjunto de huesos pequeños que forman la articulación para los dedos. A lo largo de la evolución, estos tetrápodos han sufrido la modificación del quiridio y han reducido el número de dedos.

En las siguientes fotos podéis ver algunos momentos de esta apasionate reconstrucción. Además de un rato entretenido, pudimos comparar las patas de estos tres animales con nuestra mano. No son iguales, pero ¡cómo se parecen!

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